Expertos en salud laboral alertan de enfermedades profesionales ocultas y reclaman anticiparse a los nuevos riesgos del trabajo

7 de Octubre de 2026
Expertos en salud laboral alertan de enfermedades profesionales ocultas y reclaman anticiparse a los nuevos riesgos del trabajo

La existencia de enfermedades profesionales que permanecen sin reconocer, la necesidad de intervenir precozmente ante el riesgo cardiometabólico, la importancia de atender los factores psicosociales de las trabajadoras embarazadas y el papel de la actividad física realizada fuera del trabajo son algunas de las conclusiones puestas sobre la mesa durante la XVII Jornada de Actualización de Enfermería del Trabajo, celebrada en el Colegio de Enfermería de Bizkaia.

 

Organizada por la Sección Colegial de Enfermería del Trabajo, la jornada reunió a especialistas e investigadores de diferentes puntos de España para analizar problemas actuales de salud laboral desde la investigación y la práctica profesional.

 

La presidenta del Colegio de Enfermería de Bizkaia, Rocío Lorenzo Conde, fue la encargada de abrir el encuentro, que estuvo moderado por el enfermero del Trabajo, Javier González Caballero, responsable de la Sección de Enfermería del Trabajo de este colegio profesional.

 

Según manifestó Rocío Lorenzo, «desde el Colegio de Enfermería de Bizkaia mantenemos un compromiso constante con la investigación, la promoción del doctorado entre las personas colegiadas y la difusión del conocimiento científico, como se puede constatar en este tipo de jornadas y en las numerosas ayudas y servicios que se facilitan desde el Colegio para estos fines, esenciales para el desarrollo de nuestra profesión».

 

Por su parte, Javier González Caballero destacó que en la sesión «se exponen los resultados de cuatro tesis doctorales realizadas por enfermeros y enfermeras del Trabajo, lo que pone de manifiesto la capacidad investigadora y científica de los compañeros especialistas en su contexto profesional».

 

Nuevos escenarios para la salud laboral

Fernando García Benavides, doctor en Medicina, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, investigador sénior del Centro de Investigación en Salud Laboral (CiSAL) y catedrático emérito de la Universidad Pompeu Fabra, pronunció la conferencia inaugural, titulada ‘Algunas prioridades de investigación en salud laboral, urgentes y necesarias’.

 

El también director científico del Observatorio Iberoamericano de la Organización Iberoamérica de Seguridad Social, destacó que «los retos actuales en salud laboral giran alrededor de los cambios demográficos (longevidad, emigración, maternidad), climáticos (golpes de calor, incendios, inundaciones) y tecnológicos (plataformas, digitalización), frente a los que hemos de construir políticas y programas que garanticen el trabajo decente y saludable».

 

Los factores psicosociales durante el embarazo

María J. Sierra Medina, enfermera del Trabajo, doctora por la Universidad de Burgos y profesora de esta universidad, presentó los resultados de su investigación sobre factores psicosociales en mujeres trabajadoras embarazadas.

 

El estudio analizó su relación con el estrés, la afectividad y la calidad de vida y comparó los resultados con los obtenidos entre trabajadoras no embarazadas.

 

Entre los factores que mostraron una situación más desfavorable se encontraron la doble presencia, las exigencias psicosociales, la inseguridad laboral y la estima. La doble presencia, entendida como la necesidad de atender simultáneamente las exigencias del empleo y las responsabilidades familiares y domésticas, resultó especialmente desfavorable entre las semanas 17 y 29 de gestación.

 

La investigación no encontró diferencias significativas entre embarazadas y no embarazadas en la mayoría de los factores estudiados, aunque la aparición de síntomas molestos durante la gestación sí se relacionó con un incremento del estrés percibido y de la afectividad negativa.

 

Sierra Medina señaló que «en la vigilancia de la salud de la mujer embarazada no deberíamos centrar nuestra atención únicamente en los riesgos físicos. Los factores psicosociales, y especialmente la dificultad para compatibilizar las exigencias laborales y familiares, también forman parte de su salud y debemos incorporarlos a la prevención».

 

La obesidad abdominal, un factor especialmente persistente

Manuel Romero Saldaña, enfermero del Trabajo y profesor de la Universidad de Córdoba, presentó una investigación sobre la evolución del síndrome metabólico basada en una cohorte de 625 trabajadores seguidos durante una media de nueve años mediante reconocimientos periódicos de vigilancia de la salud.

 

El análisis demuestra que el proceso no es necesariamente irreversible: casi uno de cada cinco trabajadores redujo durante el seguimiento el número de factores de riesgo.

 

Sin embargo, la obesidad abdominal destacó como el componente más persistente, con una permanencia media estimada de 16 años. La investigación concluye además que cada factor adicional presente reduce a menos de la mitad la probabilidad de que los restantes reviertan.

 

El estudio también encontró que el índice cintura-talla multiplica por tres la velocidad de progresión hacia el síndrome metabólico y permite identificar casos de riesgo que pueden pasar inadvertidos si únicamente se utiliza la circunferencia de cintura.

 

Romero Saldaña incidió en que «el síndrome metabólico no debe interpretarse como un camino inevitable. Hay capacidad de reversión, especialmente cuando actuamos pronto. Por eso, desde la Enfermería del Trabajo debemos prestar especial atención a la adiposidad abdominal e intervenir cuando todavía existe un único factor y las posibilidades de revertirlo son mayores».

 

Más de 6.500 posibles enfermedades profesionales sin reconocer

Uno de los principales datos de la jornada procedió de la investigación presentada por Marta Hernández Martín, enfermera especialista en Enfermería del Trabajo y profesora de la Universidad Complutense de Madrid.

 

Su estudio analizó 130.771 episodios de incapacidad temporal correspondientes a 91.448 personas y estima que 6.580 trabajadores, aproximadamente el 7,2% de la población analizada, podrían padecer una enfermedad profesional no reconocida. En la investigación, los trastornos musculoesqueléticos fueron los más frecuentes y estuvieron presentes en el 82,2% de los casos identificados.

 

Los resultados apuntan a una infradeclaración de enfermedades relacionadas con el trabajo que, en numerosos casos, llegan inicialmente al sistema público de salud como procesos comunes sin que se determine su posible origen laboral.

 

Hernández Martín advirtió de que «cuando una enfermedad relacionada con el trabajo no se reconoce como tal, no solo se dificulta la adecuada protección de la persona trabajadora. También perdemos información imprescindible para conocer la verdadera magnitud de los problemas de salud laboral y para poner en marcha medidas preventivas eficaces».

 

No toda actividad física produce el mismo efecto

Domingo de Pedro Jiménez, enfermero del Trabajo y coordinador de Salud Laboral de Indorama Ventures Química, presentó una investigación sobre la relación entre actividad física, dolor y limitación de las actividades cotidianas en 1.441 trabajadores.

 

Los resultados no encontraron una relación significativa entre el trabajo nocturno o a turnos ni entre la propia actividad física exigida por el puesto y una menor limitación de las actividades diarias como consecuencia del dolor.

 

Sí se encontró, en cambio, una relación favorable con la actividad física realizada durante el tiempo libre. La inactividad se asoció con una mayor afectación funcional, mientras que practicar ejercicio varias veces al mes o a la semana se aproximó a niveles bajos o inexistentes de limitación por dolor.

 

De Pedro Jiménez explicó que «movernos mucho durante la jornada laboral no significa necesariamente que estemos obteniendo los beneficios saludables asociados al ejercicio físico. Estos resultados refuerzan la importancia de promover desde la Enfermería del Trabajo una actividad física de ocio adaptada a cada persona y acompañada de educación sanitaria y consejo individualizado».

 

De acciones aisladas a una cultura de salud

La XVII Jornada de Actualización de Enfermería del Trabajo del Colegio de Enfermería de Bizkaia finalizó con una experiencia desarrollada en Euskadi. Beatriz Martínez Riaño, ingeniera en Organización Industrial, y Begoña Velasco Álava, enfermera del Trabajo, ambas profesionales de la Unidad Básica de Prevención de la Organización Sanitaria Integrada (OSI) Bilbao-Basurto, de Osakidetza-Servicio Vasco de Salud, presentaron OsasunBiBa.

 

El proyecto pretende integrar la promoción de la salud dentro de la propia organización y se articula en cinco áreas: alimentación saludable, actividad física, higiene del sueño, bienestar emocional y prevención del tabaquismo.

 

Mediante actuaciones progresivas y sostenidas en el tiempo, combina información, capacitación, participación y apoyo para facilitar hábitos saludables entre los profesionales y generar una cultura organizativa centrada en la salud.

 

Martínez Riaño subrayó que «las organizaciones no necesitan esperar a desarrollar grandes intervenciones para empezar a mejorar el bienestar. Pequeñas acciones, si están bien planteadas, se mantienen en el tiempo y cuentan con la participación de las personas, pueden ir transformando progresivamente la cultura de una organización».

 

Por su parte, Velasco Álava destacó que «la promoción de la salud debe formar parte del día a día de la organización y no limitarse a actuaciones puntuales. La Enfermería del Trabajo tiene un papel fundamental para detectar necesidades, coordinar iniciativas y trabajar junto a otros profesionales para conseguir entornos laborales cada vez más saludables».