El Colegio de Enfermería de Bizkaia reivindica el papel esencial de las matronas y la necesidad de aumentar su número en la sanidad vasca

5 de Mayo de 2026
El Colegio de Enfermería de Bizkaia reivindica el papel esencial de las matronas y la necesidad de aumentar su número en la sanidad vasca

El Colegio de Enfermería de Bizkaia (CEB) se ha sumado hoy a la celebración del Día Internacional de la Matrona, que este año se conmemora bajo el lema «Un millón de matronas más», para reivindicar el papel imprescindible de estas profesionales en la atención a las mujeres, los recién nacidos y las familias, especialmente en momentos de especial vulnerabilidad como el posparto y el inicio de la lactancia materna.

 

Desde la Comisión de Matronas del Colegio de Enfermería de Bizkaia, su vocal suplente, Sara Urbaneja, subraya que este lema no habla únicamente de cifras, sino de calidad asistencial y de derechos. «Para cuidar bien, hacen falta más manos, más presencia y más matronas», afirma. En su opinión, reclamar «un millón de matronas más» es hablar «de seguridad, de cercanía, de derechos y de una atención a la altura de lo que las mujeres merecen». «Nuestro trabajo también es eso: estar. Estar cuando nace la vida, cuando aparece el miedo, cuando hace falta sostén, escucha y cuidado», añade.

 

En este día, varias matronas de Bizkaia recuerdan que su labor en las plantas de puerperio y en las unidades de lactancia materna no se limita a resolver dudas técnicas. Afaf Malainin Talebuya, matrona de lactancia en la Unidad de Lactancia Materna del Hospital Universitario Basurto, explica que, en los primeros días tras el parto, «una matrona aporta presencia y ciencia en un momento de mucha vulnerabilidad». «Más allá de la técnica, una matrona ofrece seguridad, escucha sin juicio y guía adaptada a cada mujer y a cada bebé», señala. Para ella, en muchas ocasiones, la diferencia no está solo en mejorar un agarre, sino en lograr que «una mujer deje de sentirse perdida y empiece a sentirse más capaz».

 

Esa mirada integral es compartida por Begoña Mitxelena, matrona del Hospital Universitario Basurto, quien destaca que el posparto es «un momento de adaptación» que exige «una formación especializada y una atención muy sensible y empática». A su juicio, conocer la fisiología de la lactancia, el comportamiento normal del recién nacido y entender a la madre y al bebé como una unidad permite ofrecer tranquilidad, resolver dudas y dar información basada en la evidencia, alejada de mitos o creencias sociales. «Sin confianza, no hay técnica que funcione», resume.

 

También Mireia Rodríguez, matrona especialista en lactancia del Hospital Universitario Cruces, incide en que «la diferencia está en la mirada». «No se trata solo de técnica, sino de darle seguridad a la mujer y ayudarle a confiar en su capacidad», afirma. En su experiencia, detrás de muchas dificultades con la lactancia hay cansancio, miedo, expectativas no cumplidas o una gran exigencia interna. Por eso, considera fundamental que las madres se sientan escuchadas «sin juicio» y recuerda que «cada mujer tiene su propio ritmo y su propia forma de ser madre, y nuestro papel es acompañar, no dirigir».

 

El Colegio de Enfermería de Bizkaia pone de relieve que el puerperio es una etapa en la que lo físico y lo emocional están profundamente conectados. Las matronas acompañan dudas, dolor, miedo, culpa, expectativas y también experiencias previas que pueden marcar el inicio de una nueva maternidad. «Cuidar emocionalmente empieza por cómo nos acercamos: con respeto, sin imponer y sin juzgar», apunta Rodríguez, quien recuerda que a veces cuidar significa informar, otras veces contener y, en ocasiones, «simplemente estar en silencio acompañando».

 

En la misma línea, Malainin Talebuya defiende que el cuidado emocional se construye desde «la escucha activa, el respeto y la validación». «No todas las experiencias son iguales ni todas las decisiones son las mismas, y nuestro papel es acompañar sin juzgar ni imponer», afirma. La matrona destaca, además, que la lactancia es a menudo «solo la punta del iceberg» y que el cansancio, la culpa o la inseguridad necesitan tanto cuidado como el pecho o el bebé.

 

Las profesionales entrevistadas coinciden en que el acompañamiento de una matrona puede transformar la vivencia de una madre en un momento decisivo. Mitxelena recuerda el caso de una familia con una recién nacida prematura tardía que precisaba apoyo intensivo para iniciar la lactancia. Tras varias intervenciones durante el día, contacto piel con piel, extracción de calostro y acompañamiento continuado, la recién nacida logró realizar una toma al pecho. «La madre lloró de alegría; estaban muy agradecidos. Ese día salí más tarde de lo habitual, pero sin duda mereció la pena», relata.

 

Para el Colegio de Enfermería de Bizkaia, estas experiencias muestran que invertir en matronas es invertir en salud, en prevención y en bienestar familiar. La atención que prestan en el puerperio y en la lactancia materna tiene impacto en la salud física y emocional de las madres, en el vínculo con el recién nacido y en la confianza con la que las mujeres inician o continúan su maternidad. «Cuando atendemos y apoyamos la lactancia materna, asistimos a mucho más que a una forma de alimentación: es vínculo, es conexión y la manera más natural de relacionarnos con el mundo cuando llegamos a él», señala Mitxelena.

 

En este Día Internacional de la Matrona, el Colegio de Enfermería de Bizkaia recuerda que el trabajo de estas profesionales requiere tiempo, presencia y disponibilidad real. «Cuidar a las matronas es también cuidar a las madres y a sus recién nacidos», subraya Malainin Talebuya. «Cuando hay tiempo para escuchar, para acompañar sin prisa y para sostener emocionalmente, el cuidado cambia por completo. Y eso repercute en toda la sociedad».

 

Desde la Comisión de Matronas del Colegio de Enfermería de Bizkaia se concluye reivindicando una mayor visibilidad y reconocimiento para las matronas, así como los recursos necesarios para que puedan desarrollar plenamente sus competencias en todos los ámbitos de atención a la mujer. Como resume Sara Urbaneja, «ahí seguiremos, defendiendo una profesión imprescindible allí donde más se nos necesita».